8 mar. 2017

Pistones: Cuentas pendientes

Foto: Antonio Rey
Tenía 14 años cuando empecé a escuchar su música, fue en una colección de cintas TDK, grabadas por mi hermano a las que sabiamente denominó Enciclopedia Hispánica. Dichas cintas estaban colocadas ordenadamente en el cajón intermedio de una consola de mi madre. Lo recuerdo como si fuera hoy, allí estaban entre muchos otros Pistones. La banda  del Pistolero, como la mayoría de la gente les conoce. Hay canciones que a la vez que dan a conocer a una banda, parece que las maldice. Es de todos conocido que Enrique Urquijo se negaba a cantar su famoso “Déjame”, que Rafa Sánchez de La Unión se veía superado con el  “Lobo-Hombre en París” y que Nacha Pop durante un año y medio descolgaron de su repertorio “Chica de ayer”. Pero lo de Pistones (su nombre se debe a la mezcla de sus dos grupos favoritos Sex Pistols y Ramones) y su primer larga duración fue brutal. En un artículo anteriormente escrito para esta página dije que todas sus canciones pudieron ser singles y es cierto. No creo que ningún grupo nacional de la época debutara con un disco tan perfecto y, como mencioné anteriormente, todo el mundo se quedó con las migajas del Pistolero, una canción que no reflejaba cual era, en verdad, el sonido del grupo.

Mi hermano hace unos meses me dijo: “Parece mentira, que vayas a Madrid, a ver a los amigos y al Atleti, y ahora que vuelven Pistones, ¿no vas a ir a verlos? Son esas palabras que una y otra vez rondan en tu cabeza y piensas “Volvieron entrados los años 90 y tampoco pudiste ir a verlos ¿y si esta es la última oportunidad que tienes?”.

Dicho y hecho. La verdad es que he de reconocer, que todo empezó por el mensaje de un amigo que me dijo que porque no me animaba a ir con mi mujer a verlos a Rock-Ola.

Pistones y la nueva sala Rock-Ola, como para no ir. Engañar a mi mujer y convencerla para acudir a verlos me llevo tres días, pero era obligado.

Toldo de capota negra y letras blancas para recibirnos, de la calle Padre Xifré a José Abascal, bajada de escaleras y Pistones.

Ahora que todo vuelve, parece que por lo menos en la música, para los Pistones ha llegado la justicia. Los bises se hacen con Metadona, canciones como Persecución, Que el sol te dé o Flores Condenadas ya no tienen nada que envidiar al Pistolero y se cierra con la gente gritando “Los Ramones”.

Sus conciertos se cuentan por llenos y por dobles actuaciones. Esta es una buena noticia para la música. Han tenido que pasar 35 años, para que llegue su hora. En otro país nunca hubiera pasado. Pero que va a suceder en un país en que la única música que se programa sale a altas horas de la madrugada y en la que los grupos que cantan las canciones tienen que ver como se contrata a imitadores para que las interpreten.

¿Y cómo fue el concierto? No se lo voy a contar, paguen su entrada y vayan a verlos, merece la pena.
Pues nada, nunca es tarde si la dicha es buena, o eso dicen…..yo jamás te hubiera conocido si no llega a ser por Los Ramones…

Dedicado especialmente a Alberto “Joyita” Galán por arrastrarme, a Capita por su amistad, a Vero y Loli por “aguantar” de estos dos, y a mi hermano y a mi mujer por “soportarme”.

[Redacción Nuevaola80. Antonio Rey]

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